Arcoíris: estos son los tres lugares del mundo desde dónde se pueden observar con mayor frecuencia
El 3 de abril es el día del arcoíris, ese fenómeno óptico tan espectacular que jamás deja de maravillarnos. Por eso, desde Meteored le hacemos un homenaje descubriendo cuáles son los lugares del mundo desde donde más se visualizan.

Para poder enumerar los lugares desde dónde se visualizan más arcoíris en todo el mundo, es necesario saber primero cómo se forman. Estos arcos de luces multicolores que fascinan a chicos y grandes pueden aparecer en cualquier sitio que contenga humedad en el aire, y con una fuente de luz (el Sol) a espaldas del observador.
Pero claro, dadas estas características necesarias, existen lugares en dónde su formación es mucho más frecuente que en otros, y se han convertido prácticamente en puntos panorámicos con miradores de arcoíris. Solo se necesita un poco de paciencia hasta que finalmente aparece.
¿Cómo se forma un arcoíris?
Los ingredientes fundamentales para su formación son: gotitas de agua en suspensión (pueden ser de lluvia, neblina, gotas en spray de una cascada o catarata, y hasta una lluvia artificial hecha con una manguera o regalador de césped). El otro ingrediente es la luz del Sol, sus rayos atravesando esas gotas con un determinado ángulo de incidencia (eso es fundamental), y por supuesto un observador parado en el momento justo para poder verlo, ya que el arcoíris es un fenómeno de la física óptica, no es un objeto tangible.
Ahora bien, cuando la luz solar (luz blanca) atraviesa las gotas suspendidas en el aire se genera el 'efecto prisma'. El rayo de luz blanca penetra en la pared de la gota y se descompone en rayos de los distintos colores del rango visible (refracción), que se van separando conforme se mueven dentro de las gotas de agua.

Luego, esos rayos rebotan en la pared interna de la gota y se reflejan hacia atrás, chocando con la superficie (reflexión interna) de la gota para salir al exterior refractados en un ángulo y un color diferente.
Los rayos reflejados salen de la gota por la superficie que mira al Sol sufriendo una refracción. La separación entre el violeta y el rojo es de unos 2°, y el ángulo entre el rayo que llega a la gota y el que sale es de unos 42° grados. Al darse este evento simultáneamente sobre millones de gotas se logra formar el arcoíris.
A medida que el Sol se eleva a ángulos más altos en el cielo durante la mañana, la altura del arcoíris disminuye hasta que deja de ser visible sobre el horizonte. El patrón se invierte a medida que el Sol se pone por la tarde, con los arcoíris más altos justo antes de la puesta del Sol.

Las longitudes de onda más largas (colores rojizos), son menos refractadas o curvadas que las longitudes de onda más cortas (colores azulados), es por eso que el color rojo es el que se curva menos y está en la parte externa del arcoíris (primario), y el violeta es el que más se curva y queda del lado interno del arco (primario). En los arcos secundarios esto se invierte.
Los tres sitios del mundo donde los arcoíris se forman con mayor frecuencia
Machu Picchu
Ubicado en el sur de Perú, en la Cordillera de los Andes, el Machu Picchu 'monte o pico viejo', es el nombre contemporáneo que se le da a este antiguo poblado incaico, construido antes del siglo XV.
A una altura de 2430 metros sobre el nivel del mar, en el departamento del Cusco (provincia de Urubamba, sobre el Valle Sagrado de los Incas, fluye el río Urubamba, que atraviesa la cordillera y origina un cañón con clima de montaña tropical, clave para la formación de los esperados arcoíris.

Machu Picchu es de los mejores lugares en el mundo para ver un arcoíris; se encuentra precisamente en medio de ceja de selva amazónica y la cordillera central de los Andes, esta ubicación le da un clima templado con algunas lluvias vespertinas, que permiten ver a la maravilla de Machu Picchu debajo de hermosos arcoíris.
Un tip para sacar las mejores fotos del Machu Picchu con el plus del arcoíris en el fondo del paisaje, es reservar el turno tarde para visitarlo; además, la probabilidad de que puedas observar allí este fenómeno multicolor aumenta si tu visita es entre los meses de septiembre-octubre y marzo-abril; porque son el principio y el final de la temporada de lluvias.
Cataratas del Iguazú
Ubicada en la frontera entre Argentina y Brasil es uno de los lugares ideales para poder observar un enorme arcoíris acompañando el impactante paisaje de la Garganta del Diablo.
La enorme cantidad de gotas de agua suspendidas en el aire por la imponente caída del agua desde los saltos, renueva la oportunidad de ver múltiples arcoíris a cada instante.
Existe una leyenda “Arcoíris en las Cataratas del Iguazú”, sus protagonistas son Tarobá y Naipí. Cuando todo comenzó, en el río Iguazú vivía una enorme y monstruosa serpiente, que no era ni más ni menos que un dios guardián hijo de Tupá, cuyo nombre era Mboí -víbora en guaraní-.

La tribu guaraní del lugar llamada Los Caigangues, una vez al año debía sacrificar una bella doncella, arrojándola al río (esta es la parte espantosa de la leyneda). Para tal ritual llegaban otras tribus, y en una de ellas el caique era Tarobá, que se enamoró de Naipí, la joven que querían sacrificar.
El cacique se rebeló contra los ancianos pidiendo que no hicieran lo de siempre, pero al ver que no los podía convencer decidió hacer su propia jugada. La idea era raptarla la noche anterior en su canoa y que juntos escaparan. Al enterarse Mboí, entró en furia a tal punto que encorvó su lomo, partiendo el curso del río y así formó las Cataratas, atrapando a Tarobá y a Naipí.

Cubiertos por las aguas, no dejaron rastros y más cayendo de grades alturas, pero sospechando que el amor fuera muy fuerte y siguiera desde el más allá, los quiso separar para siempre. La doncella fue transformada en una de las rocas centrales de las cataratas, siendo castigada por las aguas siempre y a Tarobá lo convirtió en una palmera situada a la orilla de un abismo.
Mboí se sumergió para custodiarlos, impidiendo la unión. Pero no siempre se sale con la suya, ya que en los días de sol, el arcoíris supera el poder del dios y une a la pareja, funcionando como un puente de amor.
Hawái
Hawái se encuentra en el Pacífico subtropical, lugar dominado por los vientos alisios, con frecuentes chaparrones matinales intermitentes, combinados con la aparición de la potente radiación del Sol, esto lleva a que aparezcan arcoíris a la hora del desayuno. Además, el relieve escarpado de Hawái colabora con el ascenso de aire, que lleva a la formación de las nubes de lluvia.

Cuando los alisios adquieren una velocidad mayor, se forman lluvias sobre las crestas de las islas de Oahu y Kauai por la tarde, permitiendo la formación más frecuente de arcoíris también al atardecer.